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Al final de tu carrera universitaria, después de al menos 4 años
de cursar materias, de repente llegas a tu último día
de clases. Realmente estás feliz; haz terminado con cada
uno de los días en que te tenías
que sentar a escuchar a una persona ¿x? hablar, responder
a sus exámenes para finalmente recibir una calificación.
A partir de esto buscas titularte (es muy importante), tiempo
después
ya eres todo un Licenciado o Ingeniero y ahora sí, nada que te
ate a la escuela. Te das cuenta que tu esquema de vida está por cambiar,
ahora comenzarás la búsqueda de trabajo ya que anteriormente
nunca habías tenido la oportunidad o necesidad de trabajar.
En
el proceso de encontrarte con tu nueva vida laboral, podrás reconocer
que surgen varias reacciones; comenzamos por alegría;
ahora si vas a hacer lo que te gusta.
Miedo a no encontrar un trabajo ¿digno? de ti; es decir un
lugar donde te encuentres contento con tu ambiente laboral, las
actividades a desempeñar sean atractivas y por supuesto que tengas
la remuneración económica esperada.
Ansiedad cuando entras a las diferentes Bolsas de Trabajo y quieres ser el
primero en mandar tu currículum a una oferta de trabajo porque ¿cubres perfectamente
con el perfil?.
Obviamente en el momento que te llaman a una entrevista
surge emoción y sorpresa, llegas
a la empresa y tienes más de 30 minutos en recepción; esperando
con impaciencia ser recibido
por la persona de Recursos Humanos. Después podemos encontrar entera satisfacción o insatisfacción al salir de la puerta de la oficina del entrevistador ya que vas
pensando las cosas que dijiste o que hubieras querido decir sobre
tu vida, tu escuela, tus deseos de proyección laboral.
Durante
el transcurso de todo este proceso te encuentras inquieto,
a pesar de que se contacten contigo para darte noticias al día siguiente, ya que deseas saber los resultados positivos o negativos
de tu entrevista. Claro que se presenta más inquietud si se comunican
para programar una nueva entrevista y posiblemente otra más.
Por
fin llegamos a la alegría o tristeza al momento de escuchar
el veredicto final de la empresa.
Cuando
te presentas en la empresa a escuchar la propuesta de trabajo y
finalmente firmar el glorioso contrato existe una felicidad
total.
También
puedes sentirte desanimado;
haz acudido a diferentes empresas sin respuesta alguna y
cada llamada para concertar una cita ya te da lo mismo, es más ya hasta
te sabes las preguntas que te harán con sus respectivas
respuestas.
Posiblemente
en el proceso de búsqueda de trabajo atravieses por algunas
o todas las reacciones aquí descritas, si te encuentras atorado
en alguno de los ¿pasos? citados, ÁNIMO no dejes
de prepararte, en este tiempo puedes seguir estudiando por tu
cuenta, tomar algún
curso o diplomado, nunca sabes cuándo te puede servir este tipo
de preparación.
En
cualquier parte del proceso que te encuentres no olvides dos puntos
importantes:
1) Nunca y por ningún motivo aceptes un trabajo sólo por el
hecho de conseguir ¿algo?, por el sueldo ofrecido, por el renombre
de la empresa o por más desesperado que estés.
2) Antes de comenzar tú Búsqueda de Trabajo, haz una reflexión
minuciosa de las actividades que realmente te gustarían
hacer, el tipo de empresa donde te gustaría entrar, el
trabajo que te apasionaría
y que te represente el reto de mejorar día con día,
así como la
proyección buscada. De igual manera reflexiona sobre aquellos
conocimientos que le puedas aportar a la empresa, así como
de las competencias laborales con las que cuentes para
desempeñar
un papel exitoso en el mundo laboral, recuerda que tienes una preparación
que es muy valiosa.
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